MINISTERIO EVANGELISTICO PENTECOSTAL
EL FIN SE ACERCA
“EL AMOR Y EL ODIO: DOS PODEROSOS SENTIMIENTOS EN CONTRAPOSICIÓN”
“El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas”
Proverbios 10:12
“El odio provoca pleitos, pero el amor cubre todas las faltas”
Nueva Biblia Viva
El libro de los Proverbios
Este hermoso libro (970-700 a.C.) es una joya literaria del antiguo testamento, lleno de sabios y edificantes consejos para vivir la verdadera vida piadosa. Gran parte de los dichos sabios de este hermoso libro fueron escritos por el sabio rey Salomón, este solo hecho es más que suficiente para interesarse en leerlo. Pertenece al orden de los libros poéticos y sapienciales (Salmos, Proverbios, Eclesiastés, cantar de los Cantares y Job). Por ende, no es un libro de doctrinas bíblicas, ni tampoco aporta grandes datos históricos o geográficos sobre la nación de Israel, sino un precioso manual para conocer claramente la vida piadosa, y para obtener la sabiduría pertinente para enfrentar las grandes vicisitudes y obstáculos de la vida diaria.
El contraste entre el justo y el malvado
Este capítulo 10 del libro es de autoría del sabio rey Salomón, se hace una diferencia entre el justo y el malvado, es decir entre el creyente en Dios y el impío inconverso. Presente comparaciones entre el hijo sabio y el hijo necio, entre el negligente y el diligente, entre el hombre trabajador y el vago, entre el sabio y el insensato. Podríamos decir que el verso que resume esta premisa es: “Manantial de vida es la boca del justo; Pero violencia cubrirá la boca de los impíos” Proverbios 10:11
Estas comparaciones que se hacen en estos pasajes son claras y abismantes entre ambos tipos de personas, y se repiten abiertamente en la actualidad, en este moderno siglo XXI y en este convulsionado mundo. Siempre habrá una gran diferencia entre el que sirve a Dios y entre aquel no le sirve, entre un verdadero hijo de Dios y un impío que no tiene el temor del Señor (Malaquías 3:18, 2°. Corintios 6:14).
El amor y el odio
La sagrada escritura, aborda el tema del odio en dos sentidos esenciales: por una parte, condena el odio entre personas con toda firmeza, considerándolo un pecado de la carne que conduce a la violencia, la amargura y la destrucción (Proverbios 10:18, 26:14, Gálatas 5:19-21), pero también explica que se puede “odiar” o aborrecer lo que es malo, pecaminoso y contrario a Dios (Salmo 97:10).
Expertos en temas sociológicos y antropológicos aseguran que el sentimiento de odio es mucho más fuerte que el amor, y que este perdura más profundamente en el corazón del ser humano. El amor es efímero y menos duradero en el tiempo. El odio es un sentimiento mucha más predominante que el amor en la sociedad actual, la Biblia dice: “Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” Mateo 24:12. El sentimiento de odio carnal es abordado acá en este libro, pero es una premisa de todo el antiguo, como del nuevo testamento. Los hermanos de José no solo le tenían envidia, sino que odio (Génesis 37:4 y 8). Esaú odió a Jacob profundamente por que su padre no lo bendijo a él, sino a su hermano (Génesis 27:4). Amnón, el primogénito del rey David pasó del amor al odio con su media hermana Tamar a quien violó (2°. Samuel 13:15).
Jesús fue odiado profundamente por los lideres judios hostiles (Mateo 12:14, 27:18) y el enseñó que la ira u odio hacia un hermano, es un pecado grave y que se debe amar de verdad y esforzarse en perdonar a los enemigos, incluso a aquellos que nos odian (Mateo 5:22 y 44).
Odiar del hebreo SANE aparece más de 145 veces en la Biblia, indica “aborrecer, detestar, despreciar, celar, enemistar” y del griego MÍSOS “aborrecer intensamente, desprecio, aversión, antagonismo”. La única forma de vencer la envidia y el odio es con el amor de Dios, no con el amor humano (Filios) sino con el amor divino (Ágape): “Me devuelven mal por bien, Y odio por amor” Salmo 109:5 (Proverbios 15:17, Eclesiastés 9:6). El apóstol Pablo lo señala de esta manera: “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” Romanos 21:2. El apóstol Pedro reitera este principio: “Y, ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados” 1°. Pedro 4:8. Pablo expone esta premisa cuando dice: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” 1°. Corintios 13:4-7.
En el corazón de un creyente no pueden anidar ambos sentimientos, no puede un cristiano estar lleno del amor de Dios y de intenso odio al mismo tiempo, ambos sentimientos están en contraposición. (Romanos 5:5, 1°. Corintios 14:1, Gálatas 5:22, Efesios 3:19, Colosenses 2:2, 1°. Timoteo 1:5, Hebreos 13:1, Santiago 3:11-12).
Culminación
El odio es un pecado del “corazón”, todo acto o pensamiento de odio es un acto de asesinato ante los ojos de Dios, el Eterno demandará justicia ante este sentimiento, y si no es castigado en esta vida, será en el juicio final. Un creyente que está lleno de odio, está caminando en la oscuridad, en total contraposición a la luz (1°. Juan 2:9-11), Las sagradas escrituras afirman que tal persona es un mentiroso (1°. Juan 4:20). Puede quizá engañar a los hombres, pero no al Dios que todo lo sabe. No podemos fingir, y estar años, con un sentimiento de odio y de asco contra otros creyentes. El odio es un veneno mortal, que nos roba la paz y la felicidad, que nos amarga la vida y pone tropiezos en nuestro andar cristiano (Hebreos 12:15), debemos ser cuidados y mantener nuestro corazón buscando el amor de Dios.
