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“LA ESCRITURA NO PUEDE SER QUEBRANTADA”

“Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios  (y la Escritura no puede ser quebrantada)”

Juan 10:35

“Si llama dioses a aquellos a quienes fue dirigida la palabra de Dios, y la Escritura no puede fallar”

Versión Torres Amat

Introducción

Pasaje bíblico en invierno en Jerusalén Jesús que estaba en el templo, en el pórtico de Salomón, se celebraba la fiesta judía de la dedicación (una fiesta judía que celebraba el 25 de diciembre y que recordaba el momento del regreso de los judíos a Jerusalén y la dedicación del nuevo templo en esa época). El fue rodeado por los judíos quienes lo conminaron a decir quién en verdad era; “identifícate de una vez…”, Jesús les respondió que eran sus obras las que daban testimonio de quién Él era. Pero la incredulidad de ellos impedía que lo reconocieran, por ende ellos no eran sus ovejas y el no les podía dar vida eterna (Juan 5:24, Juan 17:17). El termina diciendo una frase que los escandalizó; “Yo y el Padre unos somos”. Ellos quisieron apedrearlo porque de esa manera se hacia Dios mismo.

El Señor les citó un texto del A.T. en el Salmo 82:6 donde dice “dioses sois”, esto de ninguna manera estaba diciendo que el hombre sea potencialmente Dios, es más bien una burla y una sátira que Dios hacia sobre las autoridades de Israel quienes se habían corrompido y se endiosaban a sí mismos. Declararse Dios es un pecado terrible, endiosar a los hombres es doctrina de la Nueva Era y será el gran pecado del Anticristo en los días de la tribulación (2°. Tesalonicenses 2:3-4, Apocalipsis 13:15), ellos se creían dioses pero Jesús era Dios mismo (Isaías 7:14, Colosenses 2:9, 1°. Juan 5:20, Hebreos 1:3, 2°. Timoteo 3:16, Apocalipsis 1:8).

Presentación

Jesús les cita una frase potente e imponente y que a los creyentes no se nos puede olvidar jamás, sobre todo a los predicadores y ministros del evangelio (Salmo 119:89, Mateo 24:35, Isaías 40:8, 2°. Pedro 3:5) que la escritura no puede ser quebrantada, la versión del Peregrino lee; “Si la ley llama dioses a aquéllos a quienes se dirigió la Palabra de Dios, y la Escritura no puede fallar”.

El verbo quebrantar significa: “Romper de forma violenta una cosa dura, especialmente sin que lleguen a separarse del todo sus partes: cascar, quebrar, resquebrajar. Poner una cosa en estado o situación de que se rompa con facilidad. No cumplir una ley, una palabra dada o una obligación. Violar”. En el griego lee ATHETEO: “quitar aquello que ha sido establecido, del verbo desechar, invalidar, violar”, también lee PARANOMEO: “quebrantar la ley, violar la ley, ir en contra de la ley”.

Nadie puede ir en contra de la escritura, de la Biblia, de la palabra de Dios; ella se cumplirá Sí o Sí. La Biblia No contiene la palabra de Dios, la Biblia es la palabra de Dios. Ella es fidedigna, digna de toda confianza, absolutamente veraz, tiene los atributos divinos; es poderosa, es creadora, es santa, es santificadora, es sustentadora, es eterna, es verdadera, es infalible etc. “Para siempre,  oh Jehová, Permanece tu palabra en los cielos” Salmos 119:89. “Así será mi palabra que sale de mi boca;  no volverá a mí vacía,  sino que hará lo que yo quiero,  y será prosperada en aquello para que la envié” Isaías 55:11.

 

Aplicación

La iglesia evangélica actual ha dejado de ser el pueblo del libro, los predicadores del libro sagrado por excelencia. Hemos dejado de interesarnos verdaderamente por la Biblia y a juzgar por nuestra conducta, nuestro proceder, nuestra postura, nuestra vida de adoración y servicio, la Biblia ya no es nuestra única regla de fe (2°. Timoteo 4:1-2) parece que ella, ya no es tan importante y tan vital. La escritura es la que manda y no nuestros dogmas, posturas, creencias, costumbres, tradiciones, ni estatutos; “Tenemos también la palabra profética más segura,  a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro,  hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto,  que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” 2° Pedro 1:19-21.

Ella no puede ser manipulada, desconsiderada, desvirtuada, aminorada, quebrantada, no consultada, adaptada a nuestros intereses etc. ¡que pocos predicadores modernos la citan! Y cuando la citan, la descontextualizan y manipulan. El cristianismo moderno presenta un evangelio lleno de intelectualismo, humanismo, secularismo y muchos “ismos” contrarios el verdadero cristianismo. Debemos volver a la Biblia, y debemos dar al libro sagrado el lugar que le corresponde; “Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad,  como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo” 2° Corintios 2:17. Las disciplinas de la hermenéutica, la exégesis y la homilética deben volver a conocerse, usarse y valorarse con urgencia.

Palabras finales

Como a Dios le plació salvar a los creyentes por la locura de la predicación, es vital que usemos la Biblia para predicar el evangelio, los predicadores tenemos el deber de usar la poderosa palabra de Dios para predicar; “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino” Salmo 119:105, “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” Juan 17:17, “La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples” Salmo 119:130.

 

¡Amén! 

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