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“REITERANDO LA VERDAD”

“Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente”

2 Pedro 1:12


“Por eso tengo el propósito de insistir siempre en estas cosas, por más que ya las sepáis y os mantengáis firmes en la verdad que poseéis”

Versión La Palabra

La segunda carta de Pedro

El insigne apóstol Pedro, llamado “el gigante galileo”, escribió estas dos sencillas, pero influyentes cartas a las comunidades cristianas del Asia Menor (lo que se cree hoy es la actual Turquía), cerca del año 66-68 d.C. escribió básicamente para exhortar a los hermanos a buscar con diligencia la piedad y el verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, además para advertir a los creyentes sobre los falsos maestros que entrarían en las iglesias cristianas y la mala influencia que estas enseñanzas toxicas provocarían sobre la iglesia del Señor.

Así como la primera carta era totalmente animadora y fortalecedora de la fe frente a la gran persecución que los cristianos experimentaban, la segunda es absolutamente apologética y doctrinal. finalmente les recuerda que los creyentes deben siempre “crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.  

Los escritores sagrados reiteraban la verdad

En el inicio de la esta carta Pedro les expone un principio elemental de la fe cristiana y de la vida piadosa en servicio a Dios: la reiteración de la verdad a los creyentes “yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas”. Esta se puede definir como: “La repetición continua y permanente de la verdad divina, es la transmisión y vivencia de la fe, la cual refuerza la creencia y afirma la fe cristiana, la repetición continua de la verdad provoca una sólida e inquebrantable creencia y una afirmación de que lo que creemos es la verdad absoluta”.

Este sistema se usó efectivamente en la enseñanza de la ley y los preceptos divinos; “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.  Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;  y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” Deuteronomio 6:6-9 (Josué 8:34, Nehemías 8:8, Proverbios 22:6). Durante los 1.500 años de la ley, los siervos de Dios piadosos se encargaban de leer, repetir y reiterar la ley y sus principios al pueblo. Esta reiteración constante de la ley divina se impregnaba poderosa y eficazmente en la mente y el corazón de la nación judía: “Y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra” Deuteronomio 17:9.

Se cree fehacientemente que todo creyente que repite en voz alta un versículo bíblico por lo menos 100 veces, no se le olvidará nunca más ese verso y quedará impregnado para siempre en su retina.

 

Reiterando la verdad en este tiempo

Pablo plantea este mismo principio cuando le dice a los hermanos de la iglesia en Filipo: “Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro” Filipenses 3:1.

Él sabía que los creyentes olvidan fácilmente, y que la verdad no siempre se registra la primera vez. A menudo Pablo reiteraba sus enseñanzas y consejos a los receptores de sus cartas.

Uno de los más grandes errores que cometen los lideres cristianos de hoy, es pensar que, si se enseñó al principio de la obra las grandes verdades bíblicas y las normas de rectitud cristianas, ya la gente las debe de saber, por ende, no es tan importante la reiteración de ellas ¡grave error¡ la pedagogía secular dice que, en los colegios y aulas, se deben reiterar los grandes valores y principios éticos de la vida y crear buenos hábitos en los niños y jóvenes.

En la fe cristiana la repetición de la palabra y los consejos sanos son claves para la vida de todo creyente, así se le permite apropiarse del mensaje y distinguir la verdad de Dios de las tradiciones de los hombres.

Repetir en el griego lee EPANALANBANO “repetir, repasar, reiterar” y ANAPERO “hacer de nuevo, repetir, oír de nuevo, decirlo otra vez, indica la impresión de un rodillo”.

Los cristianos no deben repetir tontamente oraciones o mantras ineficaces como aconseja el Señor (Mateo 6:7) pero sí deben dedicarse a conocer, leer y memorizar las escrituras para que las normas bíblicas se graben un su corazón: “Este es el pacto que haré con ellos. Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré” Hebreos 10:16. (Lucas 4:16, 2°. Timoteo 4:13, Apocalipsis 1:3).

Hoy cuando los concilios modernos, los lideres actuales y los cristianos reciclables de este tiempo, buscan lo novedoso, las nuevas experiencias y unciones extrañas, es deber, principalmente de los lideres cristianos, seguir en la senda antigua y reiterar las grandes verdades bíblicas sin desmayar (Jeremías 6:16, 2°. Timoteo 4:1-5), aunque como dice Pedro los cristianos las conozcan y pese a que muchos estén firmes en la verdad. El mismo Pedro afirmó en unos versículos más adelante: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” 2°. Pedro 1:19.

Culminación

Un pastor que se precie de ser de verdad, y entienda su real labor ministerial, siempre estará reiterando las verdades bíblicas y dando consejos al pueblo para que este se consagre, ore, ayune, viva en santidad, se congregue, se someta, predique el evangelio a otros, forme un buen hogar bajo principios cristianos etc. No se le pide más: “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su feHebreos 13:7.

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