MINISTERIO EVANGELISTICO PENTECOSTAL
EL FIN SE ACERCA
NO VENDAS A TU HERMANO A LOS ISMAELITAS
“Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto. Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto”
Génesis 37:25-28
La familia de Jacob
Jacob, el patriarca, hijo de Isaac y nieto de Abraham, tuvo 12 hijos varones, quienes más tarde dieron origen a las 12 tribus de Israel; Rubén era el primogénito y Benjamín era el menor. Jacob moró con ellos en Canaán la tierra de su padre, uno de sus hijos, José, fue el mas carismático y sobresaliente de los 12, tenía solo 17 años cuando sucedió este penoso hecho, el gozaba de un cariño especial de parte de su padre, el cual le hizo incluso una hermosa túnica de colores, José le cuidaba sus ovejas y también se enteraba de la mala fama de sus hermanos, ellos tenían mal testimonio. José tuvo dos extraños sueños y cometió el error de contarlo a su familia, ambos sueños rebelaban que un día a futuro, José sería honrado por Dios, se levantaría sobre sus hermanos y reinaría sobre ellos (vv. 5-11) y esto atrajo el odio, el desprecio y principalmente envidia de ellos.
Los hermanos de José lo venden a los ismaelitas
Estando ellos en Siquem apacentando las ovejas de su padre, Jacob envió a José a supervisarlos en su tarea. Los siguió hasta Dotan y ellos cuando lo vieron conspiraron contra él para matarle (¡hasta donde puede llegar la envidia¡), le pusieron por sobre nombre “el soñador”. Pensaron matarlo y echarlo en una cisterna, Rubén el mayor se opuso tenazmente, le desnudaron y lo echaron vivo a una cisterna sin agua, entonces vieron a una compañía de Ismaelitas que venían de Galaad los vendían diferentes especies de mucho valor (los antecesores de los árabes), Judá fue el de la idea de venderlo a ellos, ya que Rubén no estaba presente en ese momento, y se lo vendieron a ellos por 20 piezas de plata, estos lo llevaron a Egipto donde finalmente lo compró Potifar a estos nómades árabes. Sus hermanos convencieron a Rubén que una mala bestia lo había matado pues tiñeron la túnica de José con la sangre de un cabrito y fueron con la mala noticia a su padre Jacob, quien lo lloró con gran amargura (vs.29-35).
¡No vendas a tu hermano a los ismaelitas¡
La historia que sigue en torno a José todos la conocemos, como Dios lo probó en el viejo Egipto, pero al mismo tiempo como lo honró y lo levantó para convertirlo al final en el segundo hombre mas importante después de Faraón (Génesis 39, 40, 41, 42, 43, 44, 45 y 46). La frase que caracterizó la vida de José en Egipto fue: “mas Jehová estaba con José”.
El carisma, la gracia y las virtudes de José, eran muy peculiares, era un hombre santo, recto, honrado e íntegro pero lo peor, para todos sus enemigos, es que Dios siempre estuvo con él (Josué 1:17, Jeremías 20:11).
Muchas veces nosotros cometemos los mismos errores y pecados de los hermanos de José. No debemos tener envidia de los hermanos que son carismáticos y que gozan de la bendición de Dios (Eclesisatés 4:4, Proverbios 14:30, 1ª. Pedro 1:22-25), debemos cuidar nuestro testimonio ante los hermanos (Mateo 5:16, 1ª. Timoteo 4:12, 1ª. Corintios 12:26), nunca debemos conspirar en contra de un creyente (Proverbios 6:19, 1ª. Juan 4:20, Romanos 14:12-13), no debemos vender o entregar a un hijo de Dios al mundo (Mateo 5:22-24, 18:7-9, Lucas 17:1, 1ª. Corintios 6:1).
Saúl sintió envidia de David y sabemos como terminó (1 Samuel 18:6-9), los filisteos tuvieron celos de Isaac y no vieron frutos (Génesis 26:12-22), los líderes judíos entregaron por envidia a la muerte, al mismísimo hijo de Dios (Mateo 27:18, Marcos 15:10).
Culminación
Saquemos lecciones positivas de esta historia, los hermanos de José lo pasaron muy mal, debieron mantener una mentira por años, su conciencia siempre les dictó que estaban mal, su testimonio quedó manchado por siempre, le produjeron un gran daño emocional a su padre, terminaron en pobreza, ruina, y en gran confusión, y definitivamente postrados ante su propio hermano (Génesis 45:1-16).
