MINISTERIO EVANGELISTICO PENTECOSTAL
EL FIN SE ACERCA
AL CIELO ENTRAN SOLO LOS LAVADOS POR LA SANGRE DEL CORDERO
“Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos”
Apocalipsis 7:13-15
Introducción
El Apocalipsis de Juan (95-96 d.C.) es uno de los libros mas enigmáticos de todos los libros que componen el canon bíblico. La escuela preterista asegura que su cumplimiento fue total dentro del primer siglo de la era cristiana, la escuela histórica dice que su cumplimiento fue parcial durante estos dos mil años pero que sus profecías no son para este tiempo. La iglesia verdadera tiene la visión futurista y reconoce que hoy más que nunca las profecías que este libro contiene se están cumpliendo de manera extraordinaria en este tiempo, pero que aún falta mucho para su cumplimiento total.
El libro relata en manera simbólica, pero perfectamente clara para los creyentes, que falta poquísimo para el retorno del Señor Jesucristo por su santa iglesia, que luego del rapto de la iglesia vendrá el terrible tiempo de la gran tribulación y todos los espantosos hechos que ocurrirán en ese periodo y luego el reino de Dios en la tierra, dejando el relato de Juan a los creyentes, en las puertas mismas de la eternidad.
Presentación
Este pasaje tiene de dos interpretaciones de parte de los grandes eruditos bíblicos; por una parte, están los que enseñan que esta gente representaría a la iglesia de Jesucristo, que es llevada antes de la tribulación al cielo (Apocalipsis 4:1), y por otra parte algunos aseguran que representaría a los creyentes que serán salvos durante el periodo de la gran tribulación y que morirán como mártires del Señor (Apocalipsis 6:9).
Podemos ver algunas grandes características de estas personas que las convierten, sin lugar a duda, en la representación de los hijos de Dios verdaderos que irán al cielo por la eternidad. No están en la tierra durante la gran tribulación (Apocalipsis 3:10), Están vestidos de ropas blancas que indica que son santos y justificados por Dios (Apocalipsis 19:7-8), todos han lavado y emblanquecido esas vestiduras espirituales en la sangre de Jesús (Apocalipsis 1:5), estarán con Dios por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20:6), han sido sus fieles servidores y heredan el tabernáculo del Señor como su morada eterna, es decir la Nueva Jerusalén (Apocalipsis 21:4).
Aplicación
La idea central de este pasaje es clara y evidente; al cielo entrarán únicamente las personas que en vida acepten a Jesucristo como Señor y Salvador, y se laven en la sangre preciosa de nuestro Señor: “Han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”. Por más que las diferentes corrientes teológicas modernas pretendan minimizar el sacrifico de Cristo en la cruz del calvario y el poder redentor de la sangre de Jesús, la verdad bíblica emana sólida, diáfana y potente: la sangre del cordero tiene poder para salvar y es el único agente purgador de los pecados del ser humano.
Modernos teólogos, institutos bíblicos apostatas y seudos predicadores herejes se ríen de la sangre de Cristo. La perversa versión bíblica N.V.I. (Nueva Versión Internacional) sustituye la frase “sangre de Cristo” por la frase “la muerte de Cristo”, lo cual parece lo mismo, pero es muy diferente, ya que Jesús debía morir crucificado y derramar sangre para satisfacer la justicia divina, no podía morir ahogado, de un infarto o derrame cerebral, sino que crucificado.
En el Nuevo Testamento, y luego de 1.500 años de derramar la sangre de miles de miles de animales inocentes en la ley, se revela en forma extraordinaria y sublime El valor de la sangre de Jesucristo, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29, 1°. Pedro 1:18-19, Apocalipsis 5:12) quien en su muerte expiatoria derramó su santa sangre en la cruz del calvario para pagar el precio total del pecado (Efesios 1:7, 1°. Juan 1:7, Apocalipsis 1:5). La sangre de Cristo tiene poder y ese el gran testimonio de la salvación: “A Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel” Hebreos 12:24, “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” Apocalipsis 12:11.
Culminación
El derramamiento de la preciosa la sangre de Jesucristo sobre la cruz en el monte calvario fue el factor que hizo posible que nosotros recibiéramos el perdón de nuestros pecados y la aceptación en la presencia de Dios.
“…sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22).
Al cielo no se entra por ser bueno, pacifico, altruista, o por ser católico, mormón, testigo de jehová, evangélico, pentecostal, o de cualquier religión, al cielo entran solo los lavados por la sangre del cordero.
